Una historia que comenzo el 23 de Marzo y que dio vida a lo que hoy conocemos como nuestro más profundo amor. Una historia que llenó de vida nuestros corazones porque nunca más volveríamos a estar solos.
Tú ibas de gris plata con aquella corbata púrpura tan elegante, y yo de un blanco puro con un ramo de flores a juego con la flor de tu pecho. Ambos estábamos deseando vernos. Todo sucedió tan rapido...
Cuando alcanzé a ver tu mirada por fin, supe que no querría otra cosa que compartir mi vida contigo y cuando tu pudiste ver la mía, entonces tu corazón dio un vuelco de alegría y dilató aquellas pupilas expectantes y nerviosas. Yo quería ser la novia más hermosa que jamás hubieras visto y tu deseabas ser el hombre más elegante y apuesto que jamás hubiera conocido.
En un suspiro los dos simbolizamos nuestra unión y de nuestra boca salieron las hermosas palabras que decían: SÍ, sí quiero. Queríamos pasar el resto de nuestra vida juntos y aunque para muchos fuese una locura y otros ni siquiera lo apoyaran, nosotros éramos los dos jóvenes más felices que pisaban la tierra.
Desde aquel momento nos agarramos fuertemente el uno del otro, pues sabíamos que nada ni nadie podría separarnos. Y allí estábamos, rodeados de estrellas y una luna brillante. Bajo la oscuridad de la noche decidimos ser una sola persona, ser un solo cuerpo y permanecer juntos para siempre.
Nunca olvidaremos ese día, ni los momentos tan bonitos que hemos tenido hasta ahora. Por eso cada 23 de Marzo recordaremos para siempre nuestra maravillosa y hermosa historia de amor.
Hoy te dedico esto a tí mi vida, el hombre más increíble del mundo. Has sabido comprenderme, valorarme, apoyarme y amarme como nadie lo ha hecho jamás y por eso te mereces lo mejor. Sé que tenemos imperfecciones que llevamos cada uno consigo, pero a pesar de todo, hemos sobrevivido al temor más grande que teníamos los dos: Saber amar.
Has sido lo mejor que me ha pasado y eres lo mejor que tengo. Nadie se compara a ti, y nadie ocupará mi corazón como lo has hecho tu. Ahora puedo decir que no me arrepiento, pues ha sido el año más precioso de mi vida y quiero seguir a tu lado durante muchos años más. Nunca olvides que te amaré, que serás aquella gota de lluvia en un calor intenso o aquel rayo de sol cuando la tormenta estalla. Siempre serás alegría en mi corazón y nunca voy a dejar de amarte.
Por todo esto hoy te digo TE QUIERO MI VIDA.




