Es poco tiempo, lo sé, pero siento como si estuviera hecho para mí, como si ya lo conociera. Todo lo que vivo a su lado es especial, singular, diferente. Él es diferente.
Diferencias que le marcan, que hacen que me guste, que me llene de vida, que sólo con mirarle se alimente mi alma. Sueño, constantemente, con pasar mi vida a su lado, porque sólo él es a quien mi corazón llama. Sólo él hace que mi corazón siga latiendo, y que esos latidos sean cada vez más rápidos. Cuando se acerca, y me habla al oído, yo...siento un cosquilleo que me saca una sonrisa, un escalofrío que me recorre y que cuando se aleja se desvanece...
Lo es todo, pero ¿Qué es exactamente todo?... Todo mi mundo, todo mi existir, la razón por la que vivo y por la que dejaría de vivir si desapareciera de mi vida. Y es curioso que siempre te preguntes, ¿Cómo sabes que es el amor de tu vida? ¿Cómo sabes si él es para ti?
Simplemente lo sabes, porque lo que sientes cuando estás a su lado no lo sientes con nadie más, porque no eres capaz de imaginarte, ni siquiera por un instante, la vida sin él. Para una persona como yo, que me cuesta expresar lo que siento, él es mi mejor antídoto. Es el alimento que mantiene vivo mi interior, es el gran océano que hace posible que mi interior navegue en un largo y dulce sueño. Sentir... todo lo que me hace sentir, no puedo describirlo con palabras… Me complementa totalmente, cuando me toca…me cuesta reaccionar, es como un veneno dulce que hace que el dolor no sea dolor pues lo convierte en un fuego frío como el hielo, que calienta, pero no quema… Su sonrisa, su mirada, su perfume… lo hacen tan especial que no sería capaz de imaginármelo en otra parte del mundo sin mi…
Amor me dicen y yo les creo, porque yo, no lo llamaría de otra forma.

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